Cultivo de marihuana en interior.

MANUAL MUY BÁSICO.

Para un completo “novato” en el cultivo del cannabis.
Conceptos elementales por si no has oído hablar nunca de cómo se cultiva la marihuana en interior.

 

  1. Elige el espacio en el que vas a cultivar.
    Puedes hacerlo directamente en una habitación de tu casa o en un armario de cultivo de los que se comercializan en los grows.
    Si te decides por un cuarto, fórralo por completo (incluido el techo) con plástico reflectante tipo mylar.
    Si optas por un armario de cultivo pre-fabricado elige la medida en función del lugar en el que lo vas a colocar.
  2. Ventilación.
    El aire de tu espacio de cultivo debe renovarse continuamente. Para ello coloca en la parte superior de tu armario un extractor y en la parte inferior opuesta un intractor (extractor instalado al revés). El extractor debe estar en la parte superior para que evacúe el aire caliente y el intractor en la parte inferior para que introduzca aire fresco.
    Coloca también uno o dos ventiladores pequeños (tipo ventilador de pinza) para que no se formen bolsas de aire caliente entre las plantas.
  3. Ciclo vital.
    La marihuana es una planta que, en interior, tiene un ciclo de vida de unos 3 meses.
    El periodo que llamamos de crecimiento dura 4 semanas si cultivas desde semilla y 2 si lo haces desde esqueje. Durante este tiempo, debes proporcionarle 18 horas de luz y 6 de oscuridad al día.
    El periodo de floración dura aprox. 8 semanas. Durante este tiempo la planta debe disponer de 12 horas de luz y 12 de oscuridad.
    Tú marcas el momento en el que la planta pasa del periodo de crecimiento al de floración cambiando el tiempo de iluminación.
    Utiliza un temporizador en tu equipo de iluminación para que la luz se encienda y apague automáticamente.
  4. Temperatura.
    La marihuana crece en condiciones perfectas entre 23ºC y 25ºC. Por debajo de 10ºC  y por encima de 30ºC, deja de crecer. Cuando la temperatura baja de 0ºC, la planta muere. Controla la temperatura con un termómetro y regúlala mediante el extractor e intractor. Si la temperatura es muy alta, aumenta la corriente de aire para que se refresque el interior de tu cultivo. Si la temperatura es muy baja, coloca calefactores.
  5. Humedad.
    Durante la etapa de crecimiento, la humedad debe ser entre el 60% y el 75%.
    En la época de floración la humedad relativa debe estar en torno al 40-45%.
    Controla la humedad con un higrómetro. Lo ideal es tener un termohigrómetro (mide temperatura y humedad en un solo aparato).
    Aumenta la humedad (si la tienes baja con un humidificador, pulverizando agua a menudo dentro del armario, con toallas húmedas en el suelo o con un cubo de agua colocado en el interior de tu armario de cultivo).
    Disminuye la humedad (si la tienes alta aumentado la circulación de aire o con un deshumidificador).
  6. Iluminación.
    El cáñamo necesita el máximo de luz que le puedas dar. A mayor número de vatios, mayor producción, tanto en calidad como en cantidad. Un mínimo de 250w y un máximo de 1000w por metro cuadrado de cultivo es lo aconsejable. No acerques la lámpara a tus plantas a menos de 30cm, podrías quemarlas.
    Existen en el mercado varios tipos de lámparas:
    *Alta presión de sodio (HPS). Utilizadas para el periodo de floración porque su luz es de color amarillo-anaranjado.
    *Halogenuro metálico (HM). Usadas durante el crecimiento porque su espectro lumínico es blanco-azulado.
    *Mixtas o Duales. Su haz de luz abarca desde el blanco azulado al amarillo anaranjado, pudiendose usar durante toda la vida de la planta.
    *Fluorescentes. Ideales para el periodo de propagación (esquejes enraizando).
    El equipo de iluminación se completa con un reflector y un balastro o reactancia de la misma potencia que la bombilla (para bombillas de HPS, HM o mixta.
  7. Fertilizantes.
    Alimenta bien a tus plantas con buenos abonos adecuados para cada momento de su ciclo vital.
    Un fertilizante para el periodo de crecimiento, otro para el de floración y un booster para engordar tus cogollos serán básicos y casi imprescindibles. Utiliza abonos orgánicos si quieres potenciar y mejorar el sabor de tu yerba. No abones durante la última semana de floración, riega sólo con agua.
  8. Tierra y agua.
    Elige macetas del mayor tamaño que quepan en tu espacio de cultivo contando con el número de plantas que quieras cultivar. La marihuana necesita una buena tierra para que sus raíces se desarrollen de forma óptima. No regatees en el sustrato ya que el punto más débil de tus plantas es precisamente la raíz.
    Riega con agua del grifo y corrige el pH de ésta si se aleja mucho del óptimo que es 6,5.
  9. Plagas.
    Protege a tus plantas para que no las ataquen parásitos. Una vez establecida una plaga es difícil eliminarla. Prevención, prevención y más prevención.
  10. Cosechado.
    Corta las ramas de tu planta cuando la mayoría de los estambres o pistilos de las flores (pelillos alrrededor de la flor) estén de color amarronado. Utiliza una lupa o microscopio si quieres ser más preciso y visualizar los tricomas maduros.
    Aprovecha para quitar las hojas más grandes, ya que así el manicurado posterior te será más cómodo.
  11. Secado.
    Cuelga las ramas cortadas boca abajo en un lugar oscuro y aireado. la mejor temperatura para secar la marihuana está entre los 18y 20ºC. El moho crece por debajo de los 16ºC, evita temperaturas bajas. Dos semanas serán suficientes para secar tu planta. Manicura las ramas secas eliminando los restos de hojas que hayan quedado, dejando sólo el cogollo de flor para consumir. Cura tu hierba en cajas de cedro, cajas de cartón o botes herméticos.The growshop woman
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The Growshop Woman, editora de Juanablog.